Tu piel se daña cada vez que la depilas mal sin saberlo. Si no lo cambias a tiempo:
Irritación acumulada: el enrojecimiento constante debilita la piel y la hace más sensible con cada sesión
Pelos enquistados: la cera y la cuchilla cortan sin arrancar bien, y los pelos crecen hacia adentro causando bultos y manchas
Piel cada vez más oscura: la fricción repetida en axilas, ingles y piernas genera hiperpigmentación que cuesta meses aclarar
Microheridas invisibles: cada pasada de cuchilla deja cortes pequeños que abren la puerta a infecciones y granitos